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Software SGA en el sector farmacéutico

La calidad logística en el sector farmacéutico se presupone, el reto está en la eficiencia

Para mejorar hay que medir indicadores de rapidez de servicio y analizar qué tareas no aportan valor.

En el sector farmacéutico hay empresas (tanto fabricantes, distribuidores y almacenes reguladores) con almacenes realmente complejos. Gestionan productos que necesitan ambientes distintos (frio, acceso seguro) que únicamente pueden ser manipulados por operarios autorizados, pero que también puede trabajar en el área estándar. Controlando la trazabilidad (lotes y caducidades) que garanticen la seguridad del consumidor y con condiciones de envío muy particulares definidas por el cliente con un alto poder de decisión (por ejemplo las grandes superficies), como envíos frecuentes de lotes pequeños (en modo milk-run de cliente o con gestión propia) o la imposición del modelo EDI. También con diferente modelos de despacho (FIFO /FEFO) por producto y muchas veces integrado con almacenes automáticos. A veces también con varios almacenes físicos distintos. Modelos de almacén que en la mayoría de los casos son mucho más complejos que en otros sectores, pero la realidad es que hacer bien todo lo anterior ya no es suficiente. La competencia lo está haciendo mejor.

Ahora el cliente demanda plazos de entrega más cortos y precios menores. Para hacerlo de forma rentable, es necesario optimizar las tareas del almacén (ubicaciones/desubicaciones, desplazamientos, y eliminar cualquier desperdicio (en forma de obsoletos, devoluciones, etc.). Es importante entender que el almacén es parte de la cadena de suministro. Para garantizar un nivel de servicio total con plazos cortos minimizando la inversión en materias primas, semielaborados y productos terminados es muy importante conocer la previsión de la demanda aportada por los clientes (en modo de pedidos programa), o por la propia empresa (con análisis de consumos pasados, tendencias o estudios ambientales). Además, también es necesario conocer el plan de producción (o de suministro en el caso de distribución o almacén regulador) para poder estimar los niveles de stock necesarios a futuro.

Los sistemas de gestión física de almacenes como Izaro WMS, permiten conocer el stock real del almacén desde diferentes puntos de vista (por fecha de caducidad, tipo de producto, rotación), y optimizar los movimientos para dedicar el máximo tiempo a tareas de valor añadido (minimizando los “paseos” por el almacén). Permite ubicar la mercancía ( de manera dirigida ), en función de la rotación o necesidad para que esté más cerca de la zona de playa aquella que se vaya a preparar próximamente, y ubicar más lejos los productos con baja rotación. Asi mismo, mediante una gestión de almacén caótico se aprovecha al máximo el espacio, un bien costoso en estos tiempos.

Cuando el número de pedidos o de líneas de pedido es elevado ( como es típico en este sector ), reducir el riesgo de devoluciones se convierte en un valor en si mismo para justificar la instalación de este tipo de soluciones.

Por otra parte, la integración con los diferentes sistemas de expedición, sean propios o ajenos, permite garantizar que “lo que se envía es lo que el cliente ha pedido”

Además, estos sistemas permiten implantar programas de mejora continua o de primas a operarios en función de su productividad o el cumplimiento de los indicadores del almacén como el número de pedidos preparados, devueltos, número de automantenimientos realizados a los dispositivos y elementos del almacén, etc.

Estas mejoras requieren de una infraestructura de software ( SGA-WMS ) y hardware ( que permita registrar y recibir información sin necesidad de acercarse al PC) para permitir a los operarios tener conocimiento de las tareas a realizar y total independencia de movimiento (eliminando “paseos”, incrementando la eficiencia y permitiendo trabajar de forma más eficaz) para ser más productivos. En definitiva, poder hacer más cosas y con mayor seguridad

El objetivo es claro, suministrar el modo just in time de forma cada vez más rentable, para lo cual hay que mejorar la planificación de la demanda, mejorar la rotación y optimizar la eficiencia de las tareas internas del almacén. Todo entendiendo que somos un eslabón en la cadena de suministro.